SOLEDAD MARROQUÍN

Portada > Articulos > Somos libres? Nos podremos liberar del Glutamato Monosódico (GMS) algún día?

Somos libres? Nos podremos liberar del Glutamato Monosódico (GMS) algún día?

25 DE JULIO 2017


Comes. Luego de un momento tienes una sed desesperante, llega el dolor de cabeza, sientes hormigueo en el cuero cabelludo, en las extremidades, el corazón se acelera: taquicardia, o puede ser esa sensación desagradable de adormecimiento del rostro como le sucede a mi amiga Rafa. Lo llaman el “efecto wok”, o  “síndrome del chifa” aunque también debería decir del ceviche).  Todos esos síntomos al parecer, son la consecuencia del glutamato monosódico o GMS.

A mí me produce taquicardia y una sed incontrolable. De allí mi interés en preguntar si otras personas padecen efectos similares. La respuesta me sorprendió, aunque también debo decir que existen personas que no sufren de estos daños colaterales.

Pero qué diablos es exactamente el glutamato monosódico.

Se le define como “un aminoácido no esencial abundante en la naturaleza que da la sensación de rico, sabroso, genera el gusto del ‘umami’, considerado el quinto sabor”.

También llamado glutamato de sodio, E-621 o ácido glutamático, el producto fue creado industrialmente hace 100 años por una empresa japonesa como “potenciador del sabor” o “aditivo alimentario”. Rápidamente fue asimilado como ingrediente en la imparable y creciente industria alimentaria. Así, hoy lo encontramos en snacks, galletas y golosinas diversas; algunas gaseosas, sopas envasadas, aliños y una buena cantidad de etcéteras.

Aunque el GMS está aprobado por la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos y la Unión Europea, no se tiene precisiones sobre las cantidades a utilizar. Será  porque, entre otros efectos, genera fuertes deseos de seguir comiendo mayor cantidad del producto que lo contiene?  ¿No les ha pasado que cuando abren una bolsita de papas fritas no pueden parar hasta terminarla?

Por otra parte, como bien decía el querido Don Lucho, “el GMS tiene tres funciones más insidiosas. La primera: hace que cualquier cosa cocinada sin arte ni gracia parezca sabrosa. La segunda: da ganas de seguir comiendo aunque uno se podría haber saciado. Tercera: como nuestro paladar asocia el umami con una profunda sensación de bienestar, aprendida al tomar la leche materna, los alimentos con glutamato añadido ‘envician’. Por eso está en prácticamente todos los productos industriales que quieren hacer pasar por comida”.

No es mi intención que se prohíba su uso, pero sí que se indique de manera transparente y de claro entendimiento al consumidor cuando un producto o restaurante hace uso del GMS. Considerando que varias personas sufrimos de sus efectos negativos, esto se convierte en un tema de salud pública que bien debería ser atendido con prontitud por las autoridades pertinentes. Lo mismo aplica a los cubitos mágicos.

Así como las investigaciones hoy demuestran los efectos negativos del azúcar, espero con ansías cuando salga a la luz, los efectos que este producto genera en las personas. 


TAG AJINOMOTO

2 comentarios

Martin

Hola Soledad, te comento que tengo muchos amigos que consumen platos distintos en restaurantes de comida oriental y a ninguna le ocurre lo que tu manifiestas; te recomiendo que seas mas seria en tus aseveraciones personales.

Guillermo

Hola Soledad, ¿tienes alguna evidencia científica de tu afirmación? Por favor, más responsabilidad.


Hubo un error al ingresar el comentario